• ¡Yogur!…  no yogurt

    ¡Yogur!… no yogurt

    Es un alimento muy nutritivo en todas las etapas de la vida, que se merece su actual prestigio, por ser la forma más saludable de consumir la leche. Aunque yo prefiero los de origen vegetal

     

    Sus orígenes se remontan a la más remota antigüedad y sigue formando parte de la dieta actual y de un estilo de vida más sano y natural. La palabra yogur se deriva del turco y significa “leche espesa”, pero hay que aclarar que existen una gran variedad de denominaciones, texturas y gustos diferentes. Por sus múltiples bondades, se ha convertido en muy distintas partes del orbe en un alimento muy apreciado. Fue a comienzos del siglo XX cuando se descubrió científicamente que aporta bacterias (Lactobacillus bulgaricus y Streptococcus termophillus) que tienen la capacidad de poner en equilibrio la flora intestinal.

    Estas bacterias no solo son beneficiosas por si mismas sino que transforman la lactosa de la leche en ácido láctico y hacen que el sistema digestivo pueda asimilar mejor y de forma más rápida esos hidratos de carbono y las proteínas lácticas. Esta mejora en el proceso digestivo, permite que pueda ser consumido por personas que no son tolerantes a la leche, por su contenido de lactosa. Debe contener por lo menos cien millones de microorganismos vivos por gramo, para que sea garantizado.

    Su contenido vitamínico es amplio, sobretodo en vitaminas A, del grupo B y D. En relación con el aporte de minerales y oligoelementos, el ácido láctico provoca que muchos de ellos se solubilicen y se absorban mejor por el sistema digestivo. Un yogur común contiene entre 125 y 150 mg. de calcio (el griego contiene menor cantidad de calcio) y se recomienda consumir de 800 a 1.000 mg. al día, pues es lo esencial en una dieta y es el calcio suficiente que un organismo puede asimilar. Además el PH del yogur facilita la ionización del calcio y reduce la actividad de elementos que interfieren en su asimilación.

    Se recomienda consumir yogur, actualmente existen en el mercado varias tipos como el desnatado, el griego e incluso los de origen vegetal: de coco, de soja, etc.  Siempre trata de seleccionar los de origen artesanal. Como bien saben yo no apoyo la satanización de alimentos y menos si son de origen natural. Mi recomendación es consumir todo tipo de yogur y aprovechar los beneficios de cada uno. Inclusive el natural (no desnatado), aprovecharás el whey protein que el griego no tiene. El griego a su vez tiene baja cantidad de azúcares (lactosa)  -ideal para intolerantes a la lactosa-.

    Las principales variedades son: el natural, fermentado por las cepas tradicionales y el griego, a base de leche enriquecida con nata. Es importante fijarse en la fecha apropiada de consumo, en España desde hace dos años los yogures no tienen fecha de caducidad sino fecha preferente de consumo.

    Si tienes dudas en tu manera de incluir este tipo de alimento en tu rutina te recomiendo que acudas a un nutricionista.

    Y recuerda, se escribe YOGUR 🙂

     

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