Biopolímeros genera daños irreversibles #CiruAlertas #NoBiopolimeros

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A pesar de que en el mundo está prohibido utilizar inyecciones de biopolímeros con fines estéticos, debido a los daños irreversibles que pueden generar en el organismo, estos se siguen aplicando por personas inexpertas y, sin supervisión médica, a través de inyecciones localizadas en cara, frente, labios, senos, glúteos y piernas, entre otras. El deseo de mejorar la belleza física, ha llevado a miles de personas a buscar métodos que se ofrecen por los medios de comunicación e Internet como rápidos, mágicos, económicos y efectivos.

De esta manera, la doctora Nancy Jackeline Zambrano, cirujana plástica del Centro Clínico, San Cristóbal aclaró que estos productos son derivados de la silicona y ocasionan deformidades y abultamiento facial, ya que se comprometen nervios importantes. Son complicaciones que no tienen remedio estético, aunque el cirujano plástico quiera solucionarlos de la mejor manera, siempre dejará secuelas.

 “Lo más criminal es que inyectan estos biopolímeros para aumento de senos y, estos borran cualquier posibilidad de estudio mamario, que es el método más eficaz para la detección del cáncer de mamas, el cual, permite detectar precozmente la enfermedad y aumenta la posibilidad de curación. Tomando en cuenta, que el radiólogo se confunde y hay dificultad para hacer el diagnóstico preciso y oportuno”, recalcó.

Según dijo, este es un verdadero problema, ya que hasta las niñas se están inyectando los glúteos con biopolímeros, por cierto, aumentos tan exagerados que no van con la armonía del cuerpo, ni con los rasgos naturales y que resultan totalmente antiestéticos. Es una terrible situación que se está viviendo en el Táchira, en todo el territorio nacional y en Iberoamérica.

La especialista subrayó que los efectos adversos pueden notarse inmediatamente, en unos días, en meses o hasta en años. Cuando el daño ya está instalado, la  labor es muy difícil para los cirujanos plásticos porque para eliminar los abultamientos, debe sacar los biopolímeros y también los tejidos sanos, creando una deformidad y en muchos casos, hasta perdiendo los glúteos.

Indicó que existen otros métodos para mejorar la apariencia física, aplicados por médicos especialistas muy calificados, por tanto, a la hora de elegir un procedimiento para estos fines, es necesario indagar, investigar y saber a quien se acude, no buscar este tipo de soluciones en peluquerías, salones de belleza y centros de estética no reconocidos, lo importante será tomar conciencia de su propio cuerpo, ya que no todo lo que se ofrece publicitariamente es lo mejor. (Nerza Ortíz.)

Fuente: ccsc.com.ve

Pompis repotenciados: Moda Peligrosa #NoBiopolimeros

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Texto: @ysabelvel

A la tierna edad de 6 años descubrí que existían artilugios para aumentar el volumen de la retaguardia. En un viaje familiar a la ciudad de Cúcuta, visitando uno de esos gigantescos almacenes de ropa interior, advertí la presencia de un maniquí con una panty extraña, parecía tener con colchoncito de goma espuma cosido en la parte de atrás, curiosa al fin le pregunté a mi mamá para que servía semejante cosas y me dijo sin reparos que para aumentar el tamaño del pompi, me reí varios días de la “pantaletota con colchón” y pensaba que para qué las mujeres adultas querían tener más volumen allá atrás, como niña al fin no había entendido que se trata de un atributo más del que hacer gala, mucho menos sabía que a los hombres les llama la atención esa zona de nuestra anatomía.

Años después salieron al mercado las pantys “levanta pompis”, ya adolescente veía como las chicas más grandes hablaban sin tapujos de sus bondades, aún cuando eran incómodas, algo así como un “sostén para nalgas”. Paralelamente saltó a la palestra Jennifer López y el trasero generoso se puso aún más de moda, ya no sólo se trataba sólo de tener lolas grandes, sino pompis grandes, y no tardaron mucho en inventar una “solución permanente” para agrandarlos, así que se comenzó a escuchar que había unas “células expansivas inyectables” cuyos resultados eran maravillosos, y las revistas se inundaron de publicidad con los precios y las bondades de este procedimiento, y lo comenzaron a hacer no sólo en los consultorios médicos, sino en las estéticas y en las peluquerías.

Es un hecho que no todas nacemos con la proporción glútea que queremos, pasa igual que con los senos, pero antes de mirar que en conjunto lucimos armónicas, preferimos salir corriendo a probar lo primero que nos recomendó la vecina. Resulta que las llamadas “células expansivas” no son más que una forma más densa de silicona líquida o “biopolímeros” denominada Polimetil Meta Acrilato (PMMA), un tipo de plástico que suele venir mezclado con algunos aceites. Los primeros cirujanos plásticos y dermatólogos que experimentaron con esta técnica fueron los brasileros, sin embargo la comunidad médica internacional la ha descartado por sus múltiples efectos secundarios. El PMMA al ser inyectado en la zona glútea se separa en gránulos, puede tomar vasos sanguíneos gruesos y llegar al corazón o al cerebro causando la muerte, puede dañar severamente los músculos y genera un rechazo por parte del cuerpo que causa – en todos los casos, a corto o largo plazo, nadie se salva – severos problemas inmunológicos.

El caso de Alejandra Guzmán trascendió a los medios de comunicación porque ella es una mujer pública, pero miles de mujeres, muchísimas venezolanas, han sido víctimas de esta moda peligrosa. Ni la FDA – Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos – ni la Unión Europea, han aprobado este tipo de implante inyectable, el estándar mundial en cirugía plástica para aumentar el volumen glúteo es la inyección de grasa – filtrada y purificada – del propio paciente, procedimiento que sólo debe realizar un cirujano plástico colegiado.

Si aún después de leer esto crees que soy alarmista, visita esta web venezolana donde encontrarás testimonios de muchas afectadas, fotos muy fuertes de los daños que causan las inyecciones y el testimonio de galenos que apoyan a que se erradique el uso de estas sustancias http://noalosbiopolimeros.blogspot.com/

Te invito a que te mires al espejo una vez más, aprende a amarte tal como eres, más allá de tus inconformidades. La felicidad no depende del tamaño del pompi ni de la talla del sostén. Si aún así sientes que te hace falta una ayudita extra hay ropa interior que hace maravillas, ya no es tan fea como las “pantys con colchón”.

Fuente: codigovenezuela.com

No te dejes engañar con falsas ofertas! #NoBiopolimeros #CiruAlertas

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Inescrupulosos echan mano de componentes de procedencia dudosa y prometen mejorar el aspecto físico de personas insatisfechas con su apariencia y por lo general lo hacen en lugares que no cumplen con los requisitos minimos de asepsia.

“Si hubiera conocido los riesgos jamás me habría atrevido a someterme a ese procedimiento”, dice con lágrimas contenidas Cristina, universitaria de 22 años, que tras reunir dinero durante seis meses, acudió a un centro estético a inyectarse los glúteos y ponérselos “como Chiquinquirá Delgado. Esa fue la promesa”.

Sin embargo, hoy lo que le sobran son problemas, debido a que el material utilizado no agarró la forma deseada, y en vez de exhibir unos glúteos voluptuosos, “parece que tuviera un pañal mal colocado. Lo peor es que a la semana fui al mismo local y no había nadie. No sé qué me inyectaron, pero el médico al que acudí posteriormente me dijo que difícilmente podrá extraerlo debido a que está adherido al músculo”.

Como este relato son cada vez más los que se escuchan entre las paredes de los consultorios médicos, según lo refirió la cosmiatra Teresa Guerra, quien agregó que “he visto cualquier cantidad de desastres cuando vienen las mujeres a hacerse los drenajes linfáticos”. -Hay situaciones como la relatada, debido a que el material se inyecta líquido, pero apenas hace contacto con la piel se solidifica y no queda como se pretende; en otros casos, genera reacciones adversas, otras más produce granulomas y no faltan quienes, al año de la inyección presentan huecos similares a los que tienen las mujeres que sufren de celulitis severa.

Ignorancia vs lucro

Para la entrevistada esta problemática se ha visto incrementada significativamente debido a dos factores fundamentales: “la gente no se documenta al momento de someterse a los procedimientos estéticos, pues suelen dejarse llevar por la recomendación de alguna supuesta amiga, que no sólo hace alarde del buen trabajo, sino del bajo costo; y el otro factor está vinculado a la gran cantidad de médicos inescrupulosos, que ni siquiera son cirujanos plásticos, sino que hicieron algún curso y manejan sustancias de dudosa procedencia para lucrarse rápidamente, pues en un día pueden atender, como mínimo, a cinco personas”.

Guerra citó al doctor Daniel Slobodianik Correa, cirujano plástico de la ciudad de Caracas, recientemente entrevistado por un medio nacional, quien detalló que el material aprobado para este tipo de operaciones es el colágeno, cuyo cc cuesta entre 1.000 y 1.500 bolívares fuertes. “Para poder inyectar un glúteo, con colágeno se necesitan entre 250 a 500 cc por glúteo, lo que equivale a 80 mil bolívares aproximadamente; sin embargo, la gente, deseosa de lucir bien con poco esfuerzo y sin gastar demasiado dinero, se inyecta los glúteos en la calle por 4 mil bolívares, porque lo que usan es polimetilmetracrilato”, advierte.

El médico (uno de los pocos alarmados de las secuelas de inyectarse los glúteos con materiales de procedencia dudosa), recuerda que las prótesis son hechas de polimetilmetracrilato recubierto con silicón para evitar el contacto directo con el organismo (caso de las prótesis mamarias). “Los biopolímeros inyectables, en cambio, son introducidos directamente en el cuerpo humano. Por ser líquidos pueden migrar a cualquier parte del cuerpo, incluso al torrente sanguíneo causando embolias o la muerte en el mismo momento de su aplicación”.

“La aparición de las complicaciones ocurre en el 100% de las pacientes aunque varían en la gravedad. La única forma de extraerlo la sustancia es con cirugía, pero es muy difícil que se pueda sacar completamente”, explica.

Espejo peligroso

Guerra considera que en el país hay una obsesión por ser bella sin esforzarse. “Las personas están dejando los métodos tradicionales y el ejercicio, porque, aunque son efectivos, tardan cierto tiempo en ofrecer resultados; mientras que, de esta manera, creen que lucirán como su estrella favorita de televisión en cuestión de horas”.

-Esto se ve alimentado por las actrices de televisión que constantemente se repotencian en los quirófanos, y pocas son las que hablan de los riesgos sufridos, como fue el caso de Alejandra Guzmán que puso en el tapete el tema, pues casi pierde la vida al inyectarse los glúteos. A esto se le suma que los inescrupulosos, tanto médicos como empíricos que trabajan en centros estéticos, gimnasios e incluso peluquerías, que solo hablan del posible resultado final, omitiendo riesgos y efectos secundarios.

Y es que después de ir en busca de la perfección, muchas féminas se dan cuentan de que eran bellas antes del procedimiento. “Ahora tengo que usar una faja para que medio agarre forma el pompis. Ir a la playa será algo que no vuelva a hacer hasta que supere el trauma que sólo puedo esconder debajo de un blue jean grueso”, refirió Cristina, quien aprovecha de contar su historia a sus allegadas para que no siga creciendo este negocio ilícito que ha marcado tantas vidas.

“Cuando pasas por esto darías la vida por retroceder el tiempo y jamás haber acudido en busca de algo que no necesitabas. La inconformidad con nuestro cuerpo y la vanidad, no están haciendo cometer estupideces en contra de nosotros mismos, al punto de incluso arriesgar nuestras vidas”.

Johana Rodríguez / jrodriguez@diariolaregion.net/@michellejrl

Fuente: diariolaregion.net

Artículo publicado por El Nacional – Dr. Slobodianik #NoBiopolimeros

“Esa mujer me destruyó en 20 minutos”

Venezolanas se encuentran entre las
víctimas del mal uso de sustancias

■ Los rellenos con biopolímeros pueden causar daños irreversibles e incluso la muerte.

Una dermatóloga de Maracay le recomendó a María Elena que se rellenara algunas imperfecciones del rostro hace 2 años. Ella, de 53 años de edad, nunca había recurrido a tratamientos estéticos. Sin embargo, por tratarse de la dermatóloga de su hija, atendió la recomendación. Cada una de las inyecciones que recibió en el entrecejo, el mentón y la zona nasogeniana le causó un daño permanente.

“Como era una médica con buena fama, jamás pensé que me pondría algo que me pudiera hacer daño. Era polimetilmetracrilato. Se me inflamó la cara 3 semanas después y cuando volví me puso otras inyecciones que me pusieron la piel más delgada. Estuve 7 meses sin salir de mi casa, me quería suicidar. Imagínate, las nalgas te la puedes tapar porque te pones un pantalón, pero la cara no. Esa mujer me destruyó en 20 minutos”, expresa.

María Elena confió en la experiencia de un cirujano que le extrajo pedazos del plástico solidificado de varios puntos del rostro. Parte del tejido quedó comprometido por lo que requiere una segunda intervención quirúrgica a la que no quisiera someterse. “Después de este calvario tengo miedo de que me vuelvan a tocar la cara”, dijo.

María Rosa tampoco estaba del todo conforme con su cuerpo, especialmente con el tamaño de sus glúteos.

Pensaba que cuando hacía dieta quedaba plana por detrás.

Una amiga le aconsejó acudir a una reconocida clínica en Puerto Ordaz a hacerse un tratamiento con “inyecciones de células expansibles”, que en realidad también contenían polimetilmetacrilato.

“Cuando me dijeron que era un médico quien lo aplicaba en una clínica, yo no pregunté más nada. Uno se ciega. Me enseñó el empaque sellado, hablaba como si ese producto era el único que servía. Como es un tratamiento mágico y rápido me lo puse”, recuerda.

La mujer, que al igual que María Elena prefiere mantener a resguardo su identidad, salió del consultorio con 250 cc del líquido en cada una de sus nalgas. Tres años después la zona cercana al cóccix luce enrojecida y con un abultamiento que le produce un dolor intenso con solo tocarlo. La sustancia se convirtió en una masa que se alojó en su columna.

Pasó tres meses acostada y sin poder trabajar. Un médico le recetó corticoides que le permitieron volver a sus actividades, pero reaparecieron las dolencias. La ingesta prolongada de cortisona le causó síndrome de Cushing, o el aumento de la hormona cortisol, que hoy padece.

La esteticista que le inyectó los glúteos a Ana María en un centro estético de Los Palos Grandes en Caracas, le dijo que el producto era el más confiable del mercado. Eso fue en el año 2000. Hoy continúa con las dolencias.

“Se me inflamaron de tal manera que parecían dos bolas de tenis. Eso migró al sacro, ahora se me inflama una vez al mes y no puedo solucionarlo porque no es operable. Mi vida cambió drásticamente, yo ni puedo fregar. No puedo cargar a mi hija de tres años, ni agacharme, tampoco puedo pasar sentada mucho tiempo”, indica.

Ana María también ha recurrido a la cortisona para aliviar su dolor y está consciente del daño que se está causando. Advierte a todos los que han pensado en recurrir a las inyecciones estéticas que investiguen primero y pide a las autoridades médicas y sanitarias venezolanas que actúen para evitar que haya más víctimas.

“Sé que encontraré a alguien que me quite esto del sacro, pero estaré dañada por los esteroides. He denunciado en el Colegio de Médicos y en la policía, pero ninguno ha hecho nada”, afirma.

María Elena, Ana María y María Rosa son tres de las personas que han recurrido a tratamientos con biopolímeros como el polimetilmetacrilato. María Rosa es la autora del blog http://noalosbiopolimeros.blogspot.com donde se explican experiencias y se hace referencias a otros casos similares por el uso de este material.

La sustancia puede encontrarse en el mercado con varios nombres entre ellos biofil, células expansibles o silicona líquida. Es nociva porque no puede ser absorbida o expulsada del cuerpo.

Sin cura:

El cirujano plástico Daniel Slobodianik explica que todos los biopolímeros basados en polimetilmetacrilato son de origen sintético y aclara que el ácido hialurónico y el colágeno son los únicos que pueden ser absorbidos por el cuerpo por su origen animal.

“Esos productos son temporales y duran entre 3 meses y 2 años. El cuerpo los absorbe porque son tejidos.

El paciente debe estar alerta:

1 cc de colágeno, cuesta entre 1.000 y 1.500 bolívares. Para poder inyectar un glúteo, con colágeno se necesitan entre 250 a 500 cc por glúteo, lo que equivale a 80.000 bolívares aproximadamente. La gente se inyecta los glúteos en la calle por 4.000 bolívares porque lo que usan es polimetilmetracrilato”, advierte.

El médico recuerda que las prótesis son hechas de polimetilmetracrilato recubierto con silicón para evitar el contacto directo con el organismo. Los biopolímeros inyectables, en cambio, son introducidos directamente en el cuerpo humano. Por ser líquidos pueden migrar a cualquier parte del cuerpo, incluso al torrente sanguíneo causando embolias o la muerte en el mismo momento de su aplicación.

“La aparición de las complicaciones ocurre en el 100% de las pacientes aunque varían en la gravedad. La única forma de extraerlo la sustancia es con cirugía, pero es muy difícil que se pueda sacar completamente”, explica.

CirugiaPlastica.com.ve es un portal de información en Cirugía Plástica exclusivo del Dr. DANIEL SLOBODIANIK CORREA, cirujano plástico de la ciudad de Caracas – Venezuela.

Dr. Daniel Slobodianik 0212-9615510. Citas casos biopolimeros: 2 Viernes al mes.


Por: LISSETTE CARDONA
lcardona@el-nacional.com
ESTÉTICA| SALUD
EL NACIONAL

México alerta sobre biopolímeros inyectables #CiruAlertas #NoBiopolimeros

Aplicación de bótox en salones de belleza o spas, reacción a inyecciones para reducir tallas y una serie de líquidos irregulares que les suministraron en cara, torso, glúteos o pantorrillas como parte de supuestos procedimientos estéticos, resultan las principales causas de los males de muchas mujeres capitalinas.

“Hay pacientes que ya no tienen salvación, quedan con cicatrices espantosas, pérdidas de labio, mejillas, senos, amputaciones, o sin posibilidad de mejora”, aseguró Ángel Papadópulos Escobar, miembro del Consejo Mexicano de Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva.

“Hay cantidades estratosféricas de pacientes mal tratados que los estigmatizan las secuelas. Mujeres de 28 a 30 años muertas por inyecciones de sustancias en el abdomen, con la mesoterapia. Otras que resultan víctimas de malas liposucciones, inyección de sustancias que no están avaladas”, dijo el especialista a Excélsior.

El problema no sólo es la salud de las pacientes, sino la falta de reglamentación en el ejercicio de especialidades médicas en la capital del país, que permite que en cualquier lugar se realicen procedimientos estéticos que auguran resultados encaminados a la belleza, pero resultan peligrosos si no se hacen de manera correcta.

Al respecto, José Luis Daza, miembro de la Asociación Nacional de Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva, dijo que los casos que presentan secuelas graves van en aumento ante la ignorancia de muchos pacientes y la falta de información sobre el procedimiento.

Los especialistas en cirugía plástica consideraron que, ante los riesgos de esta práctica, es necesario impulsar la regulación de la práctica estética.

La Secretaría de Salud capitalina anunció la semana pasada que, a través de la recién creada Agencia de Protección Sanitaria, pondrá en marcha una campaña para denunciar a los supuestos médicos que inyectan este tipo de líquidos y que de 2002 al 2010 ha ocasionado lesiones a más de cinco mil 100 personas.

La Asamblea Legislativa del Distrito Federal desechó la iniciativa de Ley sobre Cosmetología, Cosmiatría, Micropigmentación y Estética Corporal, que permitía regular la operación de las clínicas estéticas, al considerar que la competencia es federal.

Fuente: excelsior.com.mx

La enfermedad de los rellenos estéticos #NoBiopolimeros #CiruAlertas

Los expertos en españa rechazan materiales como la silicona líquida

Pueden producir dolor, infecciones, queloides y deformidades

Preste atención si desea aumentar el volumen de sus pómulos o si quiere disimular las arrugas, sobre todo si lo hace fuera de nuestras fronteras. No todos los rellenos son iguales. Algunos, como la silicona líquida, causan importantes efectos adversos, incluso años después de realizarse el tratamiento. Pese a que los especialistas españoles reconocen que este tipo de sustancias ya no se utilizan, no descartan ver casos de pacientes con reacciones inmunológicas en su consulta.

Alicia Quintero es un ejemplo. “El que entonces era mi novio tenía centros de cirugía estética en Venezuela. A uno de los cirujanos le sobró producto de una cliente y me propuso inyectármelo. Accedí con el objetivo de endurecer los glúteos. Al cabo de un año y medio, noté un bulto en la parte baja de la espalda”.

El ácido hialurónico es el material más utilizado por los médicos estéticos españoles. (Foto: ROBERTO CÁRDENAS)

El problema, según un estudio publicado en la revista ‘Cirugía plástica Ibero-Latinoamericana’, es que los rellenos no biocompatibles, los que el organismo no reabsorbe, como la silicona, la parafina y los biopolímeros, pueden causar reacciones que a veces aparecen hasta 25 años después. Sus síntomas son: dolor, eritemas, fibrosis, queloides, infecciones, fístulas, necrosis de la piel, migración a otras partes del cuerpo… Es lo que el autor del trabajo y profesor de Cirugía Plástica de la facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Colombia, Felipe Coiffman, denomina como alogenosis iatrogénica, “una nueva patología que cada vez afecta a más personas en Latinoamérica”, donde el uso de estos productos no tiene una regulación muy estricta.

“A medida que los tejidos envejecen y adelgazan, las sustancias no biocompatibles cada vez se distinguen mejor y de ahí la aparición de una especie de bolas (granulomas)”, señala Javier de Benito, cirujano plástico y director del Instituto de Benito (Barcelona). Más allá de estas deformidades, con el tiempo, el sistema inmunológico de algunos pacientes presenta rechazo hacia el material, que se encapsula e infecta. El doctor de Benito cuenta el caso de una de sus pacientes: “Tenía los muslos llenos de bultos y le dolían. En su día le inyectaron aceite de silicona para alisar y engrosar un poco esta parte del cuerpo. Con el tiempo, la sustancia penetra en el espacio intracelular, en el músculo, en la grasa y en la piel. No puede extraerse”. Según cuenta Alicia, en la fase más aguda, “tenía un dolor muy intenso simplemente al tacto, que no me permitía ni vestirme. Ahora, la inflamación ha remitido, aunque el bulto lo sigo teniendo”. Como explica Eduardo López Bran, jefe de Dermatología del Hospital Clínico San Carlos (Madrid), “el abordaje médico se centra en el tratamiento inflamatorio. La vía quirúrgica sólo funciona cuando está muy localizado, pero, en general, es muy difícil limpiar la zona”.

Lo mismo argumenta Rosa Díaz, jefe del servicio de Dermatología del Hospital Infanta Sofía (San Sebastián de los Reyes, Madrid), quien además comenta que en la consulta tiene muy presente la posibilidad de encontrarse con pacientes con este problema. “Ante una dermatosis inflamatoria atípica, pregunto si se han realizado procedimientos estéticos”.

(Foto: Felipe Coiffman)  Según los especialistas consultados por Eureka, estos materiales ya no se utilizan en España. “Están prohibidos por la Agencia Estadounidense del Medicamento (FDA) y por las autoridades sanitarias en Europa”, afirma el doctor de Benito. López Bran matiza que, en la actualidad, los rellenos que se utilizan son los biocompatibles, especialmente el ácido hialurónico. Es importante que la persona “acuda a centros médicos con equipos formados por dermatólogos, médicos estéticos y cirujanos plásticos y, sobre todo, que no sucumba a ofertas tentadoras publicitarias”, concluye el dermatólogo del Hospital Clínico San Carlos.

Fuente: elmundo.es

Maracaibo: Detenida por inyectar cosméticos “Biopolímeros” #CiruAlertas

Mujeres deseosas de realzar sus atributos físicos acudieron a un consultorio estético clandestino en San Francisco, donde Mairobis Yulitza Sánchez, de 38 años, les inyectó productos estéticos en glúteos y senos de forma indebida, ocasionándoles graves lesiones, informaron voceros de Polisur.

La mujer fue arrestada por la Policía de San Francisco en su vivienda, ubicada en el sector San Ramón, calle 22 A, residencia Palma Brisa, casa número 83, en la jurisdicción sureña.

El comisario Danilo Vílchez, director de Polisur, informó que Sánchez tenía un consultorio estético ilegal en el que le ofrecía a sus clientas inyecciones de Polifir, una sustancia contentiva de células expansivas para aumentar glúteos y senos; sin embargo, lo que realmente les colocaba eran biopolímeros, producto que está prohibido por el Ministerio de Salud.

La aprehensión de Sánchez se logró luego que cinco víctimas acudieron a la sede policial a formular las denuncias. Los síntomas que presentaron fueron fiebre, dolor, ardor, enrojecimiento en la piel, tumores y secreciones.

El director de la policía sureña informó que Sánchez cobraba a sus clientas entre 3.800 a 5.000 bolívares para realizar el trabajo estético. La mayoría de las afectadas se colocaron las inyecciones en noviembre, por recomendaciones de amigas.

Indicó que una de las denunciantes fue recluida en un centro asistencial en condiciones críticas. Fue intervenida quirúrgicamente de emergencia por presentar una tumoración y principio de septicemia a consecuencia del efecto de los cosméticos. A la joven le realizaron 50 puntos de sutura en un glúteo.

Otra de las afectadas ingresó ayer a la Unidad de Cuidados Intensivos de un centro médico del municipio San Francisco por presentar un diagnóstico similar al de las demás denunciantes. Ninguna quiso ofrecer declaraciones a la prensa.

“Las mujeres, al ver el consultorio en aparentes buenas condiciones, pensaron que no tendrían problemas al hacerse el arreglo estético”, explicó el comisario Vílchez. Dijo que investigan a otros colaboradores que se encontraban con ella haciendo la inyección del producto.

“Las víctimas manifestaron que empezaron a presentar los síntomas un mes después de someterse a la inyección. Contaron que pasaron Navidad y Año Nuevo haciéndose estudios y muy decaídas de salud”, comentó Vílchez.

El jefe policial hace un llamado a todas las mujeres que han sido víctimas de estos abusos para que tomen conciencia y denuncien el delito, pues son personas que no tienen grado de instrucción médica.

Fuente: nuevaprensa.com.ve