• Ganar peso al dejar de fumar, ¿mito o realidad?

    Ganar peso al dejar de fumar, ¿mito o realidad?

    Es cierto, dejar de fumar favorece el aumento de peso, pero es lo mejor y más indicado que pueden hacer por su salud

     

    La relación entre el tabaquismo y el hecho de engordar es conocida por todos desde hace muchos años. Uno de los temores más habituales para los que se plantean dejar de fumar es el miedo a engordar; e incluso la ganancia de peso contribuye a que muchas mujeres vuelvan a fumar. Está más que claro que una persona que deja de fumar y aumenta considerablemente de peso, está cambiando un factor de riesgo por otro.

    Sin embargo, aunque la obesidad se asocia con un aumento del riesgo de mortalidad por todo lo que causa, el grandísimo beneficio del abandono del tabaco supera este inconveniente. La causa del aumento de peso se debe a que la nicotina es un anorexígeno supresor del apetito y un estimulante del gasto energético. Por esto, al faltar esta nociva sustancia, tras abandonar el tabaco se produce una disminución del metabolismo, justamente en un momento en el que el apetito ha aumentado.

    Según un estudio publicado en la revista British Medical Journal, la ganancia media de peso es de 1,12 kgs. Un mes después de dejar de fumar; 2,85 Kgs. A los 3 meses; 4,23 kgs. A los 6 meses y 4,67 kgs. A un año de abandonar el cigarrillo. A los 12 meses, solo el 16 % había perdido peso, el 37 % había ganado entre 1 y 5 kilos; el 34 % entre 5 y 10 kilos y el 13 % habían aumentado más de 10.

    La ganancia de peso era similar entre las personas que seguían diferentes tratamientos para dejar de fumar. Por esto, la actividad física es un factor clave para controlar el peso tras el abandono del tabaco: los ex fumadores que practican de forma habitual una actividad física tienen más posibilidades de controlar su peso que aquellos que llevan una vida sedentaria. Para los que están pensando dejar de fumar, pero tengan miedo de ganar peso, les propongo que comiencen a practicar algún tipo de ejercicio o de deporte de manera regular.

    “El miedo a engordar sale prácticamente en el 100 por ciento de las consultas de los pacientes que se acercan para dejar de fumar, a menos que la persona sea extremadamente delgada o que tenga muchos años” afirmó el médico de familia Guillermo Espinosa, coordinador del Grupo Antitabaco de Hospital Italiano (Grantahi) en una entrevista para Telam.

    “Por otro lado, cada vez que una persona enciende un cigarrillo la frecuencia cardíaca aumenta entre 10 y 15 latidos de base, además de que aumenta la presión arterial porque es un vasoconstrictor. Cada cigarrillo genera un esfuerzo físico, un aumento de la actividad metabólica y por eso es que hay personas que dejan de fumar no comen más pero igual engordan un poco”, explicó Espinosa.

    El consumo de tabaco es la mayor causa mundial de morbimortalidad y principal causa de muertes prevenibles. Se encuentra asociado con la mortalidad de más de 6 millones de personas al año, de las cuales más de 600.000 son no fumadores que mueren por respirar humo ajeno, disminuyendo en promedio 10 años vida.

    Lo recomendable es que el proceso de dejar de fumar vaya acompañado de actividad física. Adicionalmente, 5 días antes de dejar de fumar pueden empezar a registrar diariamente sus comidas. Si siguen anotándolas una vez que dejan de fumar, las podrán comparar con sus notas anteriores, identificando las horas que comen más. Y en los momentos difíciles, lo mejor es picar fruta o algo muy liviano de pocas calorías.

     

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